
"Después de esa noche de amor y pasión descontroladas, no volvieron a tocarse ni a mencionar el asunto, Hermione supo que amaba locamente a su marido pero se sentía rechazada, recorrió muchas veces las masmorras que ahora eran su hogar y sonreía recordando la de travesuras que hizo para estar más cerca de él, y siempre Snape caía en sus juegos sin saberlo pensando que ella era una sabelotodo insufrible.
Snape, por su parte, se concentró en su trabajo para no pensar en ella, pero cada vez que creía ir bien, el dulce aroma a flores frescas que el cuerpo de Hermione despedía lo transtoraban dejándolo completamente loco de amor por ella, recordaba una y otra vez esa única vez que la tuvo entre sus brazos y anhelaba volver a hacerlo, besarla y estrecharla fuerte contra su pecho, pero no se atrevía, no se creía correspondido y siempre veía a Hermione como ida y en otro planeta, como si estuviera a miles de kilómetros de él ... tal vez mentalmente estaba con Bill y eso lo hacía hervir de celos. Hermione, pese a sus sentimientos, no hizo el más mínimo esfuerzo por acercarse a su marido, ella estaba tranquila y esperaba que él tuviera alguna vez un gesto amable, por lo tanto, debía ser paciente y esperar ... eso le había dicho Dumbledore uno de esos días que la encontró caminando descalza por las praderas que rodeaban Howarts, conversación en la cuál ella aprovechó de abrir su corazón con el anciano director, de más estaba decir que Dumbledore sabía con exactitud lo que sucedía en ambos corazones, pero ya Hermione había dado muchas muestras de amor y solo Severus era quien debía tomar las decisiones ahora.
Severus los vio de lejos conversando pero nunca les preguntó sobre qué era, estaba cada día más enamorado de su mujer, el que cada día le sonriera pese a su indiferencia, el que cada día cantara sin motivo aparente, siempre estaba ocupada en algo y siempre le conversaba sobre cualquier tema, siempre desayunaba y cenaba junto a él en lo comedores del colegio conversando con los demás docentes, y siempre la encontraban encantadora, le decían que era afortunado en tener una esposa como ella y que sería fantástico que la entrenara para ser su ayudante. Durante las noches, él dormía en un sofá enorme que tenía en su sala de estar, Hermione muchas veces le dijo que lo hiciera junto a ella para que no se enfermara por el frío nocturno pero él se negaba a compartir el lecho con esa mujer tan maravillosa pensando que no se contendría al tenerla tan cerca de su cuerpo. Muchas veces la espió cuando ella distraidamente se desvestía en su cuarto, sintiendo el corazón latiendo desbocado en su pecho, loco de amor, loco de deseos, anhelante de su perfume y de acariciar aquella piel tan delicada, respirando full de pasión, pero volvía a su sillón, confundido y atontado.
Uno de esos días, Hermione se preparaba para ir a cenar, pero Severus le pidió que cenara con él en las mazmorras, quería hablar con ella.
- Sé que ambos fuimos empujados a este matrimonio - le dijo él cuando estuvieron sentados uno frente al otro en la mesa con la cena al frente y unos pequeños vasos vacíos de vino - y sé que amabas a alguien más al casarte conmigo, por mi parte, no había nadie.
Hermione escuchaba en absoluto silencio.
- Hemos compartido mucho tiempo juntos y hemos apenas intercambiado un par de palabras, yo me he dedicado a mi trabajo mientras que tú, Granger, estás aquí haciendo exactamente lo que te pedí el primer día que llegamos: no molestar - siguió él mirándola fijo a los ojos, Hermione no desvió los de ella, Severus pensó que no podría seguir hablando al ver aquellos luceros brillar con algo desconocido para él, pensó que la mirada de Hermione era lo más maravilloso del universo y no quería nunca más dejar de sentir esa calidez que le transmitía, ese bienestar desconocido y que tan bien le hacía ...amaba a Hermione como nunca había amado a nadie ... desvió sus ojos de los de ella para continuar hablando - lo que yo quiero decir es que no quiero tenerte atrapada en esta farse y que puedes irte cuando quieras.
- ¿Irme? - dijo ella - ¿y mi padre?¿y tu familia?¿qué les diré ... que te abandoné?
Severus negó en silencio.
- Les diremos la verdad ... y anularemos este matrimonio ...
- ¿Qué verdad, Severus?
Él iba a decir que dijeran que el matrimonio no se había consumado pero se calló, sería una completa tontería decir algo así.
- Que no nos amamos ... - dijo él por fin, después de una eterna pausa, sin mirar a Hermione, con voz temblorosa por el dolor.
- Severus - dijo ella con voz mucho más calmada que la de su esposo - ¿tanto me detestas que me quieres fuera de todo lo tuyo?
-No digas eso, Hermione ... - respondió con voz dolida.
- ¿Entonces ... qué es?
- Lo sabes ... nos casaron y ... - no se atrevió continuar como tampoco a mirarla nuevamente.
Ella tragó en seco, se puso de pie al sentir que las lágrimas se asomaban en sus ojitos y un mareo improvisado se le presentó, sintió un dolor en el pecho al mismo tiempo que las emociones la traicionaron y se le manifestaban como un incontrolable deseo de vomitar. Severus la vio, preocupado, se puso de pie para sostenerla antes de que se desmayara en sus brazos. La llevó a la cama y la recostó con delicadeza, luego la cubrió con el cubrecamas y se sentó a su lado, contempló enamorado el bello rostro femenino, sus rasgos perfectos y, en un impulso, acarició el cabello castaño de seda amando cada partícula de esa mujer, cada detalle y cada aroma que despedía. Hermione, entre sueños, sintió las caricias dulces y la presencia reconfortante de su marido, le hizo muy bien pero las nauseas no se le iban.
- Severus ... - le susurrró con su voz delicada - me siento muy mal ... necesito algo que me reconforte y me quite las nauseas.
Snape tomó una de las manos de Hermione entre las de él, y se la besó con devoción antes de ponerse de pie para buscar algo que le calentara el estómago, no encontró absolutamente nada más que aquel licor que bebieron ese primer día que llegaron y que se amaron locamente ... ¿se lo daba o no? lo pensó durante unos segundos ¿qué pasaría si su mujer bebía ese licor, se volvería una loba en celo como aquella vez? pero estaba delicada de salud ¿qué tan bien le haría? mejor que ella decidiera y se dirigió aldormitorio con la botella y un vaso.
- Hermione - le dijo sentándose nuevamente a su lado, ella tenía ambas manos sobre su vientre y lo miró - lo único que tenemos es este licor ... el que ... tú sabes ...
Hermione sonrió al notarlo turbado.
- Profesor Snape - le dijo con tono de voz en broma - ¿se da cuenta que impartiendo la clase de pociones no tiene ninguna que calme unas nauseas?
Severus sonrió ante la incongruencia y se encongió de hombros.
- Si llego a abrir esta botella -dijo él nevioso - es probable que ... se repita lo de aquella vez ... y ...
Hermione sonrió ante el nerviosismo masculino y se sentó apoyándo un codo en la cama, con su mano pequeñita, acarició el rostro de su marido.
- Severus ... ¿me temes acaso?¿temes que ese licor nos transforme en otras personas y hagamos el amor nuevamente?¿o temes que sean nuestros verdaderos sentimientoslos que afloren?
Snape no contestó, estaba perdido en esa pequeña caricia que su esposa insistía en darle, el calor de la mano femenina, el perfume proveniente de aquella muñeca ... su suavidad ... con algo de desesperación, tomó esa mano entre las suyas para llevarsela a los labios y besarsela con devoción, Hermione supo que esa era su manera de decirle cuánto la amaba y dejó que él decidiera qué hacer, Severus la miró a los ojos sin soltar la mano femenina y pasándosela contra el rostro una vez más.
- Tienes la piel tan suave ... - le dijo antes de acercarse a Hermione y besarla suavemente en los labios, ella le correspondió mientras que Severus la abrazó fuerte por la cintura para atraerla a él, acarició el cabello de seda y luego se separó de su esposa para mirarla a los ojos una vez más, los ojos de ella brillaban esperando una explicación - Hermione ... yo tengo tantas cosas atoradas ...
- Severus - lo interrumpió ella - ¿de verdad quieres que me aleje de tí para siempre?
- No, es lo que menos deseo - respondió Snape con sinceridad - no soportaría estar un día más sin tí ...
- ¿Por qué?
Severus sin pensarlo, abrió la botella y se sirvió un trago para bebérselo al seco, el liquido dulzón tipo late harvest le infundió un valor desconocido, haciéndole sentir un hombre fuerte dispuesto a todo por esa mujer fantástica, sintió que su amor traspasaba todas las barreras y que era capaz de luchar contra el mundo por ella. Hermione lo miraba con curiosidad, podía ver el cambio de su marido y podía notar que hervía por estar con ella, que no controlaría su pasión y que esa noche la pasarían juntos una vez más, sonrió enrojeciéndose ante la idea tentadora justo en el preciso instante que Severus la tomaba por la barbilla para que lo mirara, él se acercó para besarla nuevamente pero ella corrió su rostro.
-No, Severus, quiero saber algo ... - le dijo sin dejar que él la besara.
Él hizo un gesto de impaciencia y sin controlarse, acarició el cabello femenino disfrutando de su suavidad contra su mano.
- Dime por qué no quieres que me vaya - dijo ella casi tan ansiosa como él de sentir el cuerpo desnudo de su esposo contra el suyo y ser estrechada con pasión, sentir los labios de Severus en su cuerpo, sus manos inquietas recorriendo su cuerpo brindándole placer ... el aroma del licor había hecho estragos en ella una vez más.
Snape no contestó, solo se limitó a besar alocadamente los labios de su esposa, beso que fue correspondido con la misma pasión, se desvistieron de prisa entre caricias sin separar los labios del cuerpo uno del otro, y se amaron con la misma pasión que la primera vez, Severus adoró el cuerpo delicado de Hermione como si fuera el de una diosa y procuró darle todas sus atenciones y el placer que él podía brindarle. Hermione se dejó amar y se sintió completamente perdida entre los besos y las caricias recibidas, gozó de cada movimiento y cada suspiro que él le brindó en su piel. Cuando hubo acabado el ardor, Severus la atrajo hacia él abrazándola mientras Hermione apoyaba su pequeña cabecita en el pecho desnudo de su esposo, él acarició con profundo amor el cabello castaño perfumado y luego besó las manos femeninas.
- ¿Por qué ese licor hace que perdamos la cabeza y terminemos revolcándonos? - dijo Hermione sonriendo en el pecho de Severus.
Él, sin dejar de acariciar a su mujer, sonrió también, pensó que había sido una fantástica idea el volver a abrirlo y dejar que ellos disfrutaran nuevamente, pero no podía dejar a Hermione así, no podía estar a su lado sin saber la verdad de sus sentimientos.
- Bendito sea - dijo él riendo y Hermione levantó el rostro risueño para ver los ojos de ese hombre que amaba tanto, Severus reía y ella rió con él.
- No juegues conmigo, Severus - le dijo ella sin dejar de sonreír, se sentía feliz con él a su lado pese a que él jamás había demostrado un poco de cariño o atención hacia ella, excepto esa noche en la cuál estuvo a punto de desmayarse, mostró verdadera preocupación y eso le alegró el alma. De pronto, él se puso serio y miró fijamente los ojos femeninos.
- Hermione ... debo decirte la verdad, ya no puedo seguir ocultándolo ... estoy perdidamente enamorado de tí ...
Hermione lo escuchó y no daba crédito a la declaración de amor, Severus puso una de sus manos en el rostro de ella para acercarla a sus labios y darle el beso más sincero que había dado en su vida. Ella se sintió transportada a un mundo de ensueños donde podía ser una mujer completa y de familia, enamorada hasta los huesos de ese hombre desde que era tan solo una niña, sintió que se entregaba en cuerpo y alma a él. Pronto las caricias subieron la temperatura de ambos cuerpos y él se puso sobre ella para sentirla más suya, sentir que esa mujer que tanto amaba era de él y que tenía el privilegio de disfrutar lo hicieron sentir una felicidad nueva y esperanzas, algo que jamás había sentido. Hermione disfrutaba el sentirse amada y sobre todo, el saber que era verdad lo que Severus le había dicho. Una vez calmado ese segundo capítulo de pasión, fue el turno de él de apoyar su cabeza en el pecho de su mujer, donde ella aprovechó de acariciar sus cabellos con sus dedos pequeños y delicados.
- Severus ... ya que fuiste sincero conmigo, debo serlo yo contigo.
- Te escucho, Hermione.
- El licor ... el licor ...
Severus se levantó para mirar el rostro de su mujer, serio. Ella estaba sonrojada y no sabía cómo continuar.
- ¿Qué hay con el licor?
- El licor tiene un hechizo ...
- ¿Qué? - Snape se sintió indignado con Hermione y se alejó de ella.
- Severus ... - continuó ella, cubriendo su desnudez con las sábanas y sentándose en la cama, estaba preocupada y nerviosa por la reacción de su marido - yo no lo hechicé ... yo no sabía de sus efectos ...
- ¿Hace cuanto que lo sabes? - le preguntó con dureza.
- Un par de días ... - dijo con voz baja, nerviosa.
- Fingiste entonces ... el mareo, las nauseas ...
- No, eso se debe a otra cosa ... más fuerte y más grande ...
Snape se volteó a mirar el rostro de Hermione, se puso pálido ante la noticia y no necesitó que ella siguiera hablando para saber lo que sucedía.
- ¿Es verdad? - le preguntó sentándose a su lado, acariciando el rostro femenino.
- El licor fue el regalo de bodas que Dumbledore nos dio - dijo ella sin responder la pregunta de su esposo - estaba hechizado para que dejáramos escapar nuestras emociones más profundas y las confesáramos ... pero era necesario que ambos estuviéramos juntos ... - Snape acarició el rostro femenino con amor sin dejar de observarla - no es que fuera afrodisiaco ... es solo liberarnos y como no nos habíamos dicho lo que sentíamos, actuaba de esta manera ...
- Hermione, está bien, entendí ... solo quiero saber lo otro ... - Severus le dio un pequeño beso en la mejilla y acarició el cabello desordenado femenino - ¿los mareos se deben a ...
- ¿Y si fuera cierto?
- ¿Lo es?
Hermione calló y asintió sin articular palabra, Snape la abrazó fuerte contra su pecho besando el cabello de ella con amor y ternura.
- Es lo mejor que le ha pasado a mi vida - le dijo con voz suave - estar con la mujer que amo y tener un bebé con ella.
Hermione sollozó de emoción sin soltarse del abrazo protector de su esposo al cuál amaba con todo su ser.
- Insufrible sabelotodo - le dijo con voz cariñosa - Gryffindor malcriada ... aún no sé como te amo tanto ...
La separó de sí para secar con sus toscos dedos las lágrimas que corrían por ese rostro níveo.
- Yo también te amo, Severus, desde que soy pequeña y me hacías clases ... y me castigabas más de la cuenta.
Ambos sonrieron ante los recuerdos.
- Eras una maldadosa - le dijo él volviendo a abrazarla - pero quería tenerte cerca aunque sea castigada.
- Y yo me portaba mal a propósito ... - Hermione sonrió en el abrazo cálido.
Se besaron con amor.
Epílogo:
Severus sonreía mientras contemplaba a su esposa caminar descalza por los prados de la casa de campo que habían comprado años atrás para pasar los veranos, durante el año vivían en Howarts y mientras él impartía clases de defensa contra las artes oscuras, Hermione se había entrenado y era la secretaria de Dumbledore, él la estaba preparando para ser auror y mientras ellos estaban trabajando, sus dos hijos asistían a clases. Tenían mellizos, niño y niña, y eran muy amados, él pertenecía a Gryffindor como su madre y ella a Slytherin como su padre. Los niños tenía 12 años y correteaban alrededor de Hermione jugando. Snape recordó que cuando abrió ese bendito regalo de bodas, el licor de la verdad, había presenciado esa misma escena ... y bendijo a Dumbledore por tan maravilloso regalo. De pronto, Hermione levantó el rostro y lo miró, le regaló una dulce sonrisa antes de fijar sus ojos en sus hijos. Severus salió de la casa, para ir donde ella y abrazarla fuerte, acto que ella correspondió con amor.
- La amo tanto, Sra. Hermione de Snape - le dijo mirando su rostro bello y despejándolo de unos mechones de cabello castaño rebeldes que insistían en tapar ese rostro que tanto amaba.
-Lo amor, Profesor Snape - le dijo ella.
Se acercaron a besarse, pero en ese instante los mellizos llegaron de sus correría e interrumpieron el acercamiento de sus padres.
- Me has hecho muy feliz, Hermione - le dijo él dándole un pequeño beso en los labios.
Hermione correspondió el beso antes de seguirlo al interior de la casa.
THE END
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